Acabo de terminar de leer el libro de Manel Estiarte.
Pensaba cuando lo cogí que sería uno más de los que de vez en cuando me llaman la atención cuando me “pierdo” un rato en alguna librería, un interesante testimonio de pensamientos y vivencias de una gran deportista, como otros de entrenadores y jugadores de diversos deportes que me gusta leer.
Pero… me equivoqué.
No es uno más.
Sencillamente me ha parecido impresionante.
Que alguien que ha estado en seis Olimpiadas y ha sido, entre otras muchas cosas, Campeón y subcampeón Olímpico, Campeón del Mundo, elegido mejor jugador del mundo durante siete años, y premio Príncipe de Asturias sea capaz de abrirse hasta lo más hondo y plasmar de ese modo sus sentimientos, dando una verdadera lección de humanidad en la parte más íntima y personal, y de humildad en el reconocimiento de sus limitaciones y defectos como jugador y compañero (algo impensable en tantos y tantos ídolos deportivos), lo hace verdaderamente grande.
Creo es un libro de obligada lectura para quienes viven el deporte, y sobre todo para aquellos jóvenes que se inician en el deporte de competición y en la convivencia dentro de un vestuario.
Como muestra, relacionada con el deporte (el libro también abarca aspectos personales muy emotivos de su vida), dejo estos párrafos…
“…mientras fui un jugador que sólo cultivaba su ego, me encontraba solo en el agua, ganaba o perdía partidos, era muy bueno y los periódicos, confundiendo los conceptos, decían de mí que era el “lider”. Qué pena… Qué gusto, en cambio, cuando yo no metía tantos goles, sino que jugaba para el equipo, me entregaba en defensa, cosa que nunca en la vida había hecho. Fue entonces cuando mis compañeros empezaron a liarse a bofetones por mí con quien fuera; qué gusto entonces salir del agua y ver venir a Iván riéndose: “¿Has visto cómo tiene la ceja aquel “amigo tuyo”?”, y contemplar al húngaro pertinente con la cara partida… Qué gusto, ganar y perder partidos todos juntos en vez de hacerlo solo.”
“Era un gran jugador, un grandísimo jugador, pero me faltaba la excelencia: el altruismo.”
“Un equipo no está completo si el líder sólo cuenta con los “cracks”. Sin los humildes, no llega a ninguna parte. Cuando no eres un líder auténtico, eres incapaz de apreciar eso que tienes alrededor y resulta imprescindible para que tú te puedas mantener arriba”
En fin, pondría muchos más, pero creo que es un libro que hay que leer.
José De L’Hotellerie de Fallois y Fernández de Heredia, Barón de Warsage
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