GRAFICO 72 La fauna del vestuario II (El entrenador)
24-11-2008
Siguiendo con el repaso de los personajes que podemos encontrarnos dentro de un vestuario, vamos a ver ahora otro elemento que tampoco falta en ninguno, y que tiene la difícil misión de poner de acuerdo de cara a un objetivo común a toda esa “fauna” que vimos en el capítulo anterior. Vamos, lo que podíamos llamar el Jefe... si bien a veces su habilidad será la de no mandar... o no parecerlo.
Ni que decir tiene que también es aplicable lo que comentábamos de los jugadores: raras veces se dan en un estado puro, y aquí mas que nunca es necesario que sepamos adaptarnos cada vez en nuestra forma de actuar, de acuerdo con las situaciones que se nos presenten.
EL DICTADOR ó AUTORITARIO
Dice de forma contundente lo qué se debe hacer, sin explicaciones.
Adicto al trabajo: no cree demasiado en la capacidad de sus ayudantes y jugadores, y por ello supervisa hasta el último detalle de lo que se hace. Es el primero en llegar y el último en irse. Vive por y para su trabajo, y se reafirma en el... y pretende lo mismo de los demás.
Poder coercitivo: tiene el poder y le gusta demostrarlo. Su máxima es “hazlo” y, por supuesto, “como digo yo”. Dice qué, cómo y cuándo. No se le respeta, se le teme.
Poco comunicativo: no se preocupa por las relaciones interpersonales; prefiere la comunicación descendente. El toma las decisiones.
Lo mejor:.. se siente responsable de todo el trabajo del equipo, por lo que si algo sale mal pensará, aunque no lo reconozca, que también tiene parte de culpa.
¿Cómo tratarlo? Lo mas inteligente es no darle motivos para que descargue su ira. No sentirse mermado por su actitud, ya que muchas veces lo que esconde es una falta de personalidad. Los jugadores mas sumisos serán los que se lleven siempre sus broncas. Conviene cumplir las normas que impone: horarios, uniformidad,... Si tienes que decirle algo hazle ver que es el “jefe” y no seas impulsivo. Intenta demostrar poco a poco tu capacidad y responsabilidad.
EL PATERNALISTA ó PADRAZO
Entabla con sus jugadores una relación casi familiar, donde él desempeña el papel de padre y los jugadores de hijos menores. Quiere que se le imite, es bastante crítico y regaña mas de la cuenta. Su poder se basa en la legitimidad, en la jerarquía. Es reacio a cualquier cambio.
Comunicativo: acepta la comunicación bi-direccional, pero no llega a ser una comunicación amistosa.
Trabaja como guía: Indica que hacer en cada caso, escucha y motiva... pero dejando siempre claro quien es el que manda. Controla demasiado y mantiene reglas sólidas de disciplina. Le falta capacidad de innovación, puede caer en la rutina.
¿Cómo tratarlo? La clave es ser comprensivo y mostrarle que uno valora su punto de vista. La peor actitud a tomar es la de hijo rebelde o indeciso. Demuéstrale que puede confiar en ti; aprovecha algún momento de ausencia para que vea que puedes funcionar sin tenerlo encima.
EL ALENTADOR
Actúa como el coro de animadoras de un equipo de basket americano. Es pródigo en buenas palabras, gestos de aliento y ánimo, y siempre está dispuesto para hablar con cualquier jugador.
Es necesario... cuando el equipo tiene calidad y actitud, pero sufre de falta de confianza en sus propias posibilidades, lo que hace necesario ese apoyo moral.
Es perjudicial... si lo que no se necesitan son ánimos, sino que el problema viene dado por la falta de capacidad, individual o colectiva, y el equipo necesita saber como hacer las cosas.
¿Cómo tratarlo? Agradecer su apoyo, pero cada vez menos, para que vea que en ocasiones sus palabras no producen efecto. Hay que lograr que se percate de que, a veces, más que animar a los jugadores, debería explicar la estrategia del partido.
EL DEMOCRATICO
Se integra con sus ayudantes y jugadores, pues es consciente de que se necesitan unos a otros para lograr los objetivos del equipo. Es uno mas dentro del equipo, en busca de un objetivo y beneficio común. No da órdenes, sino que hace sugerencias, ya que confía en las capacidades del equipo.
Comunicativo: no pone barreras entre él y los demás, y fomenta la comunicación total. Es claro en sus objetivos, y abierto a las opiniones de los otros.
Justo: reconoce los méritos y señala los errores, aunque esto último lo hace en privado y con una actitud positiva. Sabe que de los fallos se aprende.
Trabaja en equipo: involucra a todos en la toma de decisiones. Los objetivos se trazan colectivamente. Explica la razón de las órdenes, delega, proporciona autonomía y favorece las iniciativas.
Crea buen ambiente: los jugadores y ayudantes se sienten valorados, y el clima de trabajo es amistoso.
Lo peor... buscar siempre el consenso en las decisiones puede deberse a que no tiene muy claro como actuar, o le falta poder de decisión y disciplina. A veces peca de dejar hacer demasiado y solo supervisar el trabajo.
¿Cómo tratarlo? Hay que ser participativo, comunicativo y responsable ante la libertad que nos da. No conviene ser individualista ni huraño.
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